Historia

LA TRADICION AMAZONICA  

La Cultura Upano

La cultura Upano se desarrolló en un medio ambiente tropical, similar al de los Panzaleos, en la región de Morona Santiago. Los asentamientos de esta cultura se caracterizaron por sus preferencia para ocupar el filo de los barrancos, hasta tres kilómetros al interior.

Parece que este pueblo tuvo una alta densidad poblacional, porque realizó obras de envergadura como la construcción de grandes tolas. Los Upano organizaron muy bien la distribución espacial de sus asentamientos. De un espacio de terreno sacaban bloques de tierra que amontonaban a los lados, luego construían cuatro montículos, o tolas, en torno a un patio central. Sobre las tolas construían sus viviendas y sus templos. A su vez, los complejos habitacionales y ceremoniales estaban comunicados por una red de caminos regionales, ubicados junto a los ríos y las quebradas para aprovisionarse de agua.

Tuvieron intercambio comercial con pueblos de la zona andina, en especial con los Cañaris, por la cuenca del río Paute, y con los Puruháes  por el antiguo camino a Macas. Esta última ruta, en tiempos precolombinos, fue de importancia vital para la comunicación entre la selva y la Sierra, ya que la ruta por el río Pastaza  estaba cerrada. La sociedad Upano fue una gran productora  de tabaco. Y como este  fue un recursos importante para la medicina tradicional, lo comerciaron ampliamente en la Sierra. Informaciones obtenidas por historiadores antiguos dan cuenta de que en las cercanías de Paira, la población vivía de sus cultivos.

Abundancia de Cerámica

A diferencia de otras culturas, la Upano no conoció los metales. En su lugar desarrollaron una cerámica de alta calidad  estética con la arcilla que encontraban en las quebradas. Esta cultura se caracterizó por al abundancia de recipientes de cerámica como cuencos, paltos y fuentes.

Entre los utensilios de mayor tamaño están las vasijas empleadas para la elaboración de la chicha de yuca o de chonta. Los acabados en negro pulido en el interior y bandas rojas entre incisiones en el exterior, son sus rasgos más característicos. Aprovecharon  las piedras de los ríos cercanos para elaborar las hachas y los metates, recipientes en donde molían el maíz, el ají y otras especies vegetales.

Cultivaron la guaba, el maíz y la yuca como alimentos complementarios de cacería de guanta, guatusa, venado, armadillo y de la pesca en los ríos. Los Upano no tenían sal y debían adquirirla a través del intercambio. Aprovecharon el algodón silvestre para la confección de sus vestidos. Debieron utilizar fibras vegetales propias de la zona como la chambira, para la elaboración de hamacas, shigras y redes de pesca.

La mayoría de los instrumentos  que utilizaron  fueron de madera, que no se conservaron debido al clima húmedo.

ARTESANIAS MACAS busca plasmar los diseños de la Cultura Upano en sus productos como forma de revalorización de los pueblos asentados en la Provincia. El reto está planteado y ya se han logrado avances importantes gracias a la presencia de ceramistas como Iván Encalada de Ecuador, Agustín herrera de Argentina y Daniela Solis de México. Y se espera a otros Maestros que aporten en esta propuesta plasmada en ARTESANIAS MACAS con un capítulo especial que pronto será CERAMICAS MACAS.

La Cultura Shuar

Por otro lado la amazonia ecuatoriana tiene una gran belleza que cautiva a simple vista y la cultura shuar no ha dejado pasar un solo detalle, a pesar del tiempo y las amenazas a su cultura siempre persiste buscando un desarrollo propio que se ve claramente en su artesanía en semillas muy vistosa en colores y en diseños que la hacen única.

La artesanía Shuar es elaborada a base de semillas de cumbia, ajulemos, san pedro, nupis, adornadas con plumas de aves, huesos, carrizos, entre las cuales resaltan los aretes, manillas y collares.

El Mito de Nunkui

Antes todos los objetos de cerámica eran hechos por Nunkui, las piezas eran de gran belleza y resistencia, las mujeres se proveían de ellas sin tener que fabricarlas. Un día decidieron desafiarla, tratando de hacer piezas aún mejores para conquistar a los hombres. Nunkui, ofendida, decidió que en adelante siempre tendrían que fabricar sus propias piezas, reconocer la arcilla buena y esmerarse en su manufactura y cocción.

Las mujeres fabricaban utensilios de mala calidad y no compartían a ninguna otra mujer sus conocimientos. Una mujer muy hermosa se había casado con un apuesto cazador, recibía de él las mejores presas, pero se avergonzaba porque no tenía en qué cocinarlas, les rogaba a esas mujeres que le enseñaran a trabajar la cerámica, pero nunca lo logró. Estas mujeres, llenas de envidia, siempre pretendían conquistar al cazador diciéndole que sí tenían donde cocinar lo producido por su caza, él nunca se dejó convencer.

La joven esposa, decidió perseguir a las mujeres para ver de dónde obtenían la arcilla; escondida, las vio jugar con el barro y desparramarlo burlándose. Nunkui, al descubrir el episodio se enfureció dejándolas incapaces de trabajar la arcilla, no entendía como irrespetaban la mejor arcilla que servía para formar los genitales de la mujer. La mujer escondida salió a su encuentro y le rogó que le enseñe todo el arte para fabricar cerámica.

Nunkui confió en ella, le dio su mejor barro y le enseño a fabricar la olla para cocinar («ichínkian»), la olla para fermentar la chicha («muits»), los platos para servir la comida («pinink»), el pozuelo para beber la chicha («umámuk»), el de beber la guayusa («yukunt») y el vaso para tomar tabaco y ayahuasca («nátip»). Le enseño que cada pieza cerámica debía ser trabajada en tablas («tatank») diferentes para que no se destruyeran al transportarlas, a trabajar la arcilla con cordeles, a alisarla con un «kuíship» o con la cáscara del mismo, a cocinarla cubriéndola con leña, a pintarlas con pura y kitiún (pigmentos), barnizarlas con chipia e impermeabilizarlas con cera kantse. Toda la tarea se debe desarrollar con «anents» (cantos) apropiados y soplando sus manes para que Nunkui le transmita sus poderes.